El cabello en la cabeza no está allí solo como decoración. Nos mantiene abrigados preservando el calor (perdemos un 90% del calor del cuerpo a través de la cabeza). El pelo en la nariz, las orejas y alrededor de los ojos protege estas áreas sensibles del cuerpo contra el polvo y otras partículas pequeñas. Las cejas y pestañas protegen los ojos al reducir la cantidad de luz y partículas que penetran en los mismos. El vello fino que cubre el cuerpo brinda calor y protege la piel. El cabello también protege al cuerpo contra lesiones. En realidad, el cabello es un tipo modificado de piel.

El pelo es una producción epidérmica filamentosa, pigmentada y córnea, compuesta por paquetes de fibrillas retorcidas en forma helicoidal o espiral de queratina (proteína dura y a la vez ligera) unidas por moléculas de azufre, lo que asegura la cohesión, rigidez y solidez del pelo. La elasticidad es la propiedad más importante del cabello. La capacidad de estiramiento de un cabello seco es del 30% de su longitud, pero puede llegar al 100% cuando está húmedo. En cuanto a la resistencia mecánica, la carga de ruptura es del orden de los 50 gramos por pelo, de forma que un hombre colgado por sus cabellos podría perfectamente soportar su propio peso. El diámetro del cabello femenino es ligeramente mayor que el del hombre. En la cabeza del adulto hay, por término medio, unos 120.000 cabellos; los rubios tienen mayor número y los pelirrojos menos. Las cejas constan de unos 600 cabellos, y las pestañas superiores de 150 a 200.
En el ser humano, los primeros folículos aparecen entre el segundo y tercer mes de vida fetal. A medida que se desarrolla la piel, se agrupan los folículos y alrededor del 5º mes surgen los rudimentos de cabello, es decir el lanugo, un finísimo vello, poco o nada pigmentado, que se desprende antes o poco después del nacimiento. Durante los primeros meses de vida, el lanugo es sustituido progresivamente por un pelo estructuralmente diferente, más consistente, sobre todo en las cejas y la cabeza. El resto del cuerpo se recubre del vello corto y fino (folículos vellosos) que se conserva hasta la pubertad. Luego nacen los pelos de tipo terminal, más largos y gruesos, en las axilas, el pubis y, en los varones en el labio superior y la barba (folículos terminales). La cantidad de pelo terminal varia con arreglo a la raza, el sexo y la herencia individual, aunque comúnmente abunda más en el hombre; la mayor parte del cuerpo de la mujer está recubierto de vello, a menudo imperceptible excepto en las piernas. En la cara (y parte superior de la espalda y del tórax) los folículos pilosos son muy finitos, casi imperceptibles y las glándulas sebáceas que los acompañan son muy gruesas (folículos sebáceos). Éstos son los folículos que se taponan e infectan en el acné.
Partes del cabello:
A través del pelo asentado en la raíz, se elimina sebo de la glándula sebácea anexa, lo que da brillo al pelo. El folículo piloso y la glándula sebácea constituyen el sistema pilosebáceo. De la base de la mayoría de los folículos pilosos parten músculos diminutos, llamados músculos erectores, que son los responsables de la 'carne de gallina', que se desencadena por el frío, la emoción, ...
El color natural del pelo es casi específico para cada individuo y varí en función de la cantidad y la calidad de la melanina situada en la corteza del tallo capilar. Dicha melanina está producida por las células situadas en la base de la raíz y depende de factores hereditarios, hormonales, nutricionales, etc. Este pigmento es más abundante en los cabellos oscuros. Con los años disminuye, debido a la disminución de la actividad de los melanocitos, justificando el blanqueamiento del cabello (canas). La herencia interviene en este fenómeno, que será más o menos precoz y más o menos rápido.
El carácter más o menos rizado del cabello depende del ángulo de implantación de la raíz en la piel, de la forma del tallo piloso y de la configuración de las fibrillas de queratina (plana para los cabellos rizados y casi redonda para los cabellos lisos). El cabello humano visto en un corte transversal, puede dividirse en tres grupos generales: El pelo circular suele ser lacio, el ovalado suele ser ondulado y el comprimido suele ser ensortijado o crespo. Existe correlación con las distintas formas del cabello y la raza o grupo étnico específico. En la raza amarilla predomina el pelo lacio y resistente, de sección circular. En la raza negra el pelo ensortijado y recio, de sección elíptica o reniforme. Y por lo general en la raza blanca es ovalado, liso y relativamente sedoso, con un color que varía del rubio al negro, pasando por las diferentes tonalidades del castaño.
El crecimiento del pelo está sujeto a un proceso cíclico, pudiéndose distinguir tres fases:
A lo largo de la vida se suceden unos 25 ciclos foliculares. En el caso del pelo del resto del cuerpo la duración de las fases es a la inversa. El crecimiento de los cabellos de una adulto normal es alrededor de 1 mm cada tres días o 1,25 cm al mes. Al alcanzar los 25 cm de longitud este ritmo se reduce a la mitad debido a la influencia del peso del pelo.
Tal crecimiento se ve influenciado por factores hormonales, genéticos, nutricionales y psíquicos. Es más rápido en los meses de verano, entre los 15 y los 30 años de edad, en las mujeres y en la localización de la zona superior de la cabeza. El crecimiento es menor durante procesos patológicos, en el embarazo y en la nuca. La densidad de los cabellos disminuye con la edad.