
Tener las piernas cansadas no tiene que ver en realidad con el cansancio físico de la persona que lo padezca. Este problema es provocado por una insuficiencia circulatoria, que se produce cuando las venas no pueden transportar debidamente la sangre hasta el corazón. La consecuencia fundamental son las varices, por lo que no es difícil encontrar tratamientos de varices asociados a las piernas cansadas.
Como decimos, el síndrome de las piernas cansadas, ocasiona una deficiencia de la circulación venosa de las piernas. Además de las varices, otras consecuencias son la celulitis, edemas, úlceras en la piel, hormigueo, pesadez, picor, hinchazón, cansancio, calambres...
La constitución de cada persona, la edad, la predisposición genética, la obesidad, el estreñimiento y el tabaquismo, influyen directamente. Este síndrome es más habitual en mujeres que en hombres. Hay condiciones especiales que hacen que algunas mujeres estén más propensas a sufrir este síndrome. Un claro ejemplo es el embarazo, especialmente durante el último trimestre, en el que se encuentran hinchadas y molestas. Al mismo tiempo, la circulación se dificulta y es corriente que se retengan líquidos.
El objetivo de los tratamientos para tratar este síndrome, es la descongestión de las piernas, la reafirmación corporal y la reducción de volúmenes. Las técnicas que se pueden aplicar son similares a las que se emplean en el masaje de la celulitis, además de drenajes linfáticos y técnicas de quiromasaje.
Algunas técnicas que se pueden aplicar combinadas con otras son:
Algunos de los activos vegetales indicados para las piernas cansadas son: Hamamelis, castaño de indias, romero, aceite de gérmen de trigo, ruscus, encina de mar, ciprés, alcohol, mentol, alcanfor, hojas de vid...
De estas plantas derivan infusiones, cápsulas y geles. Los geles aplicados en cabina dan de forma inmediata sensación de frescor, la mejora de la circulación y la eliminación de líquidos.