Brochas y Pinceles para Maquillarte

pincel

Utilizar diferentes pinceles resulta casi imprescindible para realizar un buen maquillaje.

Brochas, esponjas, borlas, pinceles... cada uno de ellos tiene una forma, grosor y longitud diferentes para maquillar zonas específicas. Además de los pinceles, debemos tener claro qué productos se deben aplicar con cada uno de ellos para conseguir un resultado óptimo.

Algunos aspectos del maquillaje relacionados con el tipo de pincel con el que se han aplicado, son la duración del maquillaje, su cobertura, su permeabilidad o su acabado.

La función básica de brochas y pinceles es conseguir una aplicación perfecta de los distintos productos con unos ligeros toques. Dado que cada maniobra del maquillaje requiere una brocha o pincel con una longitud y dureza de pelo diferentes, existen en el mercado numerosos tipos de pinceles. Obviamente no podremos aplicar una sombra de ojos, un colorete o unos polvos iluminadores de la misma manera.

Normalmente los pinceles se suelen clasificar según su tipo de pelo, natural o artificial, y esto determina en gran medida su calidad. De todas formas, aunque los pinceles de pelo natural son los más apreciados, las fibras artificiales han evolucionado muchísimo en los ultimos años y se pueden utilizar con absoluta garantía. De hecho, los pinceles de pelo sintético son más aconsejables para aplicar cosméticos de naturaleza grasa, como correctores y bases de maquillaje, ya que el pelo sintético absorbe menos producto que el natural.

Otra característica importante a la hora de elegir un pincel, es que tengan el pelo bien sujeto a la férula, es decir, a la parte metálica que une el pelo con el mango, para que no se desprendan a la hora de realizar el maquillaje.

Como decimos, cada pincel o brocha ha sido diseñado para una función concreta en el proceso del maquillaje. De la correcta elección depende en gran parte el resultado final.

La longitud y el grosor de los pinceles determinan su flexibilidad y su capacidad para definir con más o menos precisión las líneas y las formas. Por ejemplo, con un pincel demasiado flexible es difícil realizar un buen perfilado de ojos o labios. De la misma manera, una brocha muy dura no es adecuada para difuminar sombras o aplicar polvos translúcidos.

Finalmente, otro aspecto que diferencia unos pinceles de otros, es su forma o acabado. Pueden ser cilíndricos o planos según su función y además pueden terminar en punta, al bies, en forma de abanico... consiguiendo así aplicar los cosméticos de forma definida y concreta.

Los pinceles son algo muy personal y cada profesional aprenderá con el tiempo a sacarles el máximo partido.

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