TOMATE:
El tomate, reduce el riesgo de sufrir cáncer, sobre todo el cáncer de próstata y el cáncer de pulmón, y ayuda a mejorar los resfriados y la bronquitis.
El consumo regular de tomates, crudos y cocidos, aporta un nivel bastante alto de licopeno. Si se padece ácido úrico o problemas renales, es aconsejable quitar la piel a los tomates, ya que contienen una notable cantidad de ácido oxálico.
PLÁTANO:
El plátano es una fruta. Es un alimento fácilmente digerible y muy rico en potasio, por este motivo ayuda a regular la tensión arterial. El plátano es rico también en vitamina B6, que reduce el contenido de homocisteína en el organismo, y puede ayudar a prevenir accidentes embólicos en las arterias. El plátano no contiene ni colesterol ni grasas, pero sí posee una cantidad elevada de carbohidratos. Las personas que padezcan diabetes, tienen que ver reducido su consumo. El plátano constituye una buena fuente de fibra dietética y reduce el colesterol “malo”.
APIO:
Se ha recomendado el apio por vía oral para el tratamiento de reumatismo, en las crisis de la gota y en la falta de apetito. El apio posee un efecto diurético, antiséptico urinario, y algo afrodisíaco.
Es un regulador menstrual y digestivo en general. También está indicado para el tratamiento de la cefalea.
El aceite esencial o el aroma del apio, es ligeramente antiinfeccioso y se ha recomendado en el tratamiento de las infecciones urinarias.