Este ácido es uno de los componentes que forman la pared celular. Como el ácido hidrófilo, que su misión es mantener hidratadas las células.
Este ácido junto con otros que componen la pared celular, los convierte por sus propiedades en un gran aliado del cuerpo.
El ácido hialurónico es muy conocido desde hace tiempo en los tratamientos de belleza.
Se puede usar en inyecciones superficiales en determinadas zonas de la piel. Su función es la de hidratar y aportar volumen en las zonas elegidas. Es capaz de captar más agua haciendo que el volumen de éstas se extienda debido a su función hidratante.
Este método a través de inyecciones debe ser repetido aproximadamente de seis a ocho meses. Si se produjera alergia, que es poco común, el efecto que se produce es la inflamación de la zona inyectada.
Tienen que tener especial cuidado y realizarse las pruebas de alergia aquellas personas con sensibilidad al huevo o a la carne de pollo.
El ácido Hialurónico está presente en diferentes partes de la piel de los animales. Pero es de los globos oculares de los peces y de la cresta de las gallinas de donde se extraen, debido a la alta concentración y a la facilidad de extracción del ácido.
Se aplica sobre todo en los labios, ya que es donde aporta elasticidad y volumen, también en zonas donde hay arrugas marcadas y falta de elasticidad de la piel.
La diferencia entre el botox y el ácido hialurónico, es que el botox paraliza los músculos y da firmeza, y el ácido hialurónico, se utiliza para zonas sin músculos como por ejemplo: la nariz y los labios.
La aplicación de este producto es dolorosa, pero según la zona, se usará anestesia en crema o inyectada. Así el dolor es inexistente o casi inapreciable, por lo tanto, el tratamiento se puede realizar sin ningún problema.
En cuanto al precio de cada sesión suele estar a partir de los cuatrocientos euros, dependiendo de la zona a tratar y de la necesidad de cada paciente.
Hay que tener en cuenta que estos tratamientos se deberán repetir unas dos veces al año, incluso tres veces al año.
Además de las inyecciones hay otros métodos a base de cremas, que contienen ácido hialurónico, que se pueden adaptar más fácilmente a nuestra economía y a las necesidades personales. Las inyecciones están destinadas a aquellas personas de edad avanzada que necesitan un tratamiento más intenso, ya que tras el paso de los años, este ácido se va reduciendo.