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Cuidado de las Uñas de las Manos y los Pies
Las uñas además de proteger los extremos de los dedos de manos y pies, las uñas participan en la precisión y en la finura del tacto. Sin ellas sería imposible abotonarse una prenda o no podríamos coger objetos de pequeño tamaño con precisión y delicadeza. Son también fundamentales para funciones como el rascado y evidentemente son un elemento estético, por lo que su importancia cosmética es incuestionable. Pueden ser reflejo de numerosas enfermedades que se leen claramente en una modificación del color o de su aspecto general.
Las uñas empiezan a formarse a partir de la novena semana de gestación y pueden ya distinguirse prácticamente de forma completa hacia las 20 semanas. Constan de dos partes: una visible, llamada cuerpo o lámina ungueal, y otra oculta, llamada raíz o matriz ungueal. Esta última se encuentra bajo un pliegue o invaginación de la piel del dorso de la falange distal, llamada el repliegue dorsal ungueal. La uña se fabrica en la matriz ungueal, en el interior de este repliegue. Se trata de un epitelio de iguales características que la epidermis de la piel, y a partir de ella, la uña crece hacia el exterior, avanzando sobre la base ungueal. Una lesión en la zona de la matriz puede repercutir en su cicatrización y provocar una alteración definitiva y persistente de la lámina ungueal. Una membrana epitelial, llamada cutícula, cierra este repliegue al adherirse al extremo de éste y a la lámina ungueal. Esta membrana protege la matriz frente a la posible penetración de sustancias u organismos con capacidad agresiva. La parte exterior, es decir la lámina ungueal, es una placa rectangular, lisa, brillante y dura o semidura y está constituida básicamente por queratina. La matriz ungueal puede observarse en algunas uñas (principalmente en los pulgares) bajo la lámina ungueal en la zona cercana al repliegue en forma de una semiluna de aspecto blanquecino; a esta parte se la llama lúnula. La porción de uña sonrosada por delante de la lúnula corresponde al lecho ungueal, en donde el epitelio está profundamente adherido a la lámina ungueal y la dermis está en contacto directo con el hueso, sin existir hipodermis, cosa que no ocurre en otras zonas del cuerpo humano.
La uña se compone esencialmente de queratina, que le da rigidez. La lámina ungueal está formada por capas de células aplanadas y sin núcleo, orientadas paralelamente a la superficie de la uña. Esta queratina es una proteína con una alta proporción de azufre y cistina en forma de puentes disulfuro. Además contiene un 5% de lípidos (colesterol y ácidos grasos), para mantener la elasticidad de la uña y la cohesión de las células.
El grosor de la uña varía entre 0,5 y 1 mm, siendo más gruesas las de los pies que las de las manos. También con la edad las uñas se vuelven más gruesas. El crecimiento ungueal es continuo durante toda la vida. Las uñas de los dedos de las manos crecen entre 2 y 4 mm al mes; las de los pies tienen un crecimiento mas lento, aproximadamente la mitad. El crecimiento completo de una uña nueva de las manos, desde la matriz al borde libre, viene a durar unos 5 a 6 meses; en los dedos de los pies entre 12 y 18 meses. En la mano se observa que en los dedos más largos (medio, índice y anular) el crecimiento ungueal es algo más rápido. Dicho crecimiento puede ser diferente de una persona a otra, pero acostumbra a ser mas rápido en los jóvenes que en los ancianos, y en las mujeres más que en los hombres. En algunos procesos patológicos, como la psoriasis o cambios inflamatorios perivasculares, se aprecia un crecimiento más rápido de las uñas. Otros factores que aceleran su crecimiento son el embarazo, la mano derecha para diestros o la mano izquierda para zurdos y la época estival. Además las uñas crecen más durante el día que durante la noche.
Pautas de cuidados de uñas de manos y pies:
- Séquese bien las manos y las uñas después de lavarlas. El agua deteriora la lámina ungueal y la cutícula, resecándolas. Además la humedad favorece el desarrollo de infecciones.
- Proteja las uñas contra detergentes utilizando guantes dobles del plástico con revestimiento interior de algodón. También protéjase cuando tenga que pelar frutas o limpiar verduras. Las labores domésticas son especialmente agresivas para las uñas.
- Aplíquese cremas hidratantes. A la hora de cuidar las manos no debe olvidarse de las uñas. El propósito es estimular su crecimiento, endurecerlas, suavizar las cutículas, refinar los bordes, mantenerlas sanas y darles los lípidos necesarios para incrementar su resistencia, flexibilidad y belleza. El uso de esmaltes y lacas no sólo son un complemento estético, sino que ayudar a protegerlas. El quitaesmalte debe ser rico en sustancias oleosas y no contener acetona, ya que ataca la capa que protege las uñas, reseca la cutícula y amarillea los dedos.
- Elimine diariamente la suciedad que se acumula bajo las uñas. Al estar la uña en continuo contacto con el exterior, es normal que la suciedad se acumule en su interior. Para evitar el depósito de suciedad es conveniente recortar al máximo el reborde, pero sin lesionar la piel del lecho ungueal ni los bordes de la uña. Conviene destacar que el recorte no influye en el crecimiento ni en la fortaleza de las uñas.
- El limado del reborde ungueal deberá efectuarse con una lima de cartón las metálicas pueden astillar las uñas del centro a los lados, con movimientos suaves y continuos.
- No pula la lámina ungual con métodos muy agresivos o abresivos. Si se le pretende dar brillo debe realizarlo con telas de gamuza acolchadas o similares.
- No lesione o elimine la cutícula. Es nuestra protección natural para que no se dañe la “fábrica” de la uña. El recortado exagerado de la cutícula en una manicura agresiva, favorece la apertura del espacio entre la lámina ungueal y el techo del repliegue ungueal, lo que aumenta la posibilidad de contraer infecciones. Además quitarse las cutículas NO facilita el crecimiento de las uñas.
- No es cierto que el calcio esté presente en grandes cantidades en las uñas, por tanto una alimentación rica en calcio no aumenta la dureza de las mismas. En cualquier caso siempre es recomendable una dieta equilibrada.
- El tabaco es perjudicial para la salud de las uñas. Además de retrasar el crecimiento, probablemente por un déficit de nutrición al contraer los vasos sanguíneos, también provoca alteraciones antiestéticas, como por ejemplo el color amarillento de las mismas.
- Preserve las uñas del sol y de las agresiones externas como el frío extremo, la lluvia, el calor.
- CONSULTE A SU DERMATÓLOGO ante cualquier observación de anomalías en las uñas (uñas frágiles, dolor, cambios en el color,...).
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