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Prevencion y Tratamientos Contra el Acne


By paloma - Posted on 20 Junio 2007

TRATAMIENTOS
En las últimas décadas los avances en los tratamientos para el acné han hecho que se convierta en una enfermedad curable. Tras unas semanas de tratamiento suele responder bien al mismo. Pero como en todo hay que ser constante.

Los tratamientos requieren una disciplina diaria que debe mantenerse durante semanas o meses, por supuesto siguiendo a pies juntillas las indicaciones del dermatólogo. Su médico habrá estudiado su caso en profundidad y le habrá prescrito el tratamiento más adecuado para usted con el fin de curar las lesiones existentes y de prevenir su nueva aparición. Por tanto jamás utilice los tratamientos que le aconsejen terceras personas, pues cada piel y cada acné es diferente y en consecuencia cada tratamiento lo es también.

Existen diferentes tipos de tratamientos para el acné, tratamientos tópicos (externos) y tratamientos sistémicos (fármacos administrados por vía oral).

Tratamientos Locales o Tópicos: están indicados para combatir el acné leve. Secan la grasa, favorecen la descamación de la piel y desinfectan las lesiones.
Son: azufre, zinc, peróxido benzoico, resorcinol, ácido salicílico, derivados de la vitamina A. También se utilizan antibióticos tópicos como la clindamicina y la eritromicina para controlar las infecciones.

Los derivados de la vitamina A han son muy eficaces en el tratamiento del acné moderado y grave, de hecho consiguen hacerlo desaparecer en la mayoría de los casos. En contraposición, es un tratamiento que posee ciertos efectos secundarios locales por lo que es imprescindible el control periódico del dermatólogo. Las mujeres que utilicen este tratamiento durante la edad fértil deben usar anticonceptivos para evitar el embarazo hasta dos meses tras finalizarlo, debido al riesgo elevado de malformaciones fetales que el medicamento puede producir.

Tratamientos Sistémicos: se usan en los casos más rebeldes del acné. Se emplean antibióticos orales como la minociclina, la doxiciclina o la eritromicina.

También existen procedimientos (asociados a los anteriores) que ayudan a la eliminación de las cicatrices superficiales, como los peelings químicos, que deben ser SIEMPRE realizados por el dermatólogo.

PREVENCIÓN

Para prevenir el acné es importante el cuidado regular, fundamentalmente de la cara, e introducirlo en nuestra rutina diaria de higiene.

Lávese diaria y cuidadosamente con jabón y agua, para quitar la grasa y la suciedad, usando un jabón especial recomendado por su dermatólogo. Evite el uso de leches limpiadoras y tónicos. Después del lavado aplíquese la medicación recomendada.

El pelo en la cara es un engrasante e irritante muy agresivo. Lave el pelo con champú por lo menos dos veces por semana.

Siempre que se le reviente un grano de pus, aplíquese un antiséptico para evitar su infección. Lávese las manos antes y después del cuidado de sus lesiones.

Utilice sólo maquillajes libres de grasa y evite el uso de cremas muy grasas ya que sólo empeorarán su problema.

Los hombres deben afeitarse con cuchilla porque las maquinillas eléctricas pueden irritar la piel.

Mantenga la ropa escrupulosamente limpia. Cambie las fundas de la almohada y toallas con frecuencia, por lo menos dos veces por semana.

El sol puede ayudar a la mejoría del acné, pero debe utilizar siempre fotoprotectores pues en exceso puede también agravarlo.

Algunas personas notan cierto empeoramiento con determinados alimentos como chocolates, nueces, refrescos... Elimine durante un tiempo aquellos alimentos que considere dañinos y verifique su efecto al volver a consumirlos.