You are hereLa Piel / Enfermedades de la Piel / Ptiriasis Rosada de Gibert
Ptiriasis Rosada de Gibert
La Pitriasis rosada de Gibert es un proceso benigno y muy frecuente no contagioso. Afecta sobre todo a mujeres jóvenes y sobre todo en primavera y otoño. Comúnmente se le conoce como 'Rosada'.
Los últimos estudios apuntan a la presencia de un virus que produciría también síntomas en las vías altas respiratorias (síntomas catarrales), pero estos síntomas, por otro lado a veces inadvertidos, podrían manifestarse hasta un mes antes del inicio de las lesiones cutáneas. Algunos estudios relacionan la enfermedad con la presencia de un virus tipo herpes.
Se inicia por la aparición, habitualmente en el tronco, de una lesión ligeramente sobreelevada, de tamaño variable pero que suele ser de unos 1 a 2 cm de diámetro, de color rosado y que presenta un ligero collarete anular descamativo en su superficie. Es lo que llamamos 'placa madre' o 'medallón heráldico' por el aspecto de medalla que presenta. En ocasiones, esta placa puede ser indistinguible de una infección por hongos (aunque no tengan nada que ver en esta enfermedad). En un tiempo que puede variar, pero que ronda la semana o los quince días, comienzan a salir de un modo progresivo, extendiéndose por el tronco y la raíz de los miembros, lesiones similares a la inicial pero de un tamaño menor. En la espalda, clásicamente se dice por la forma de distribuirse, que adquieren aspecto de 'árbol de navidad'. En la forma clásica, es raro que se afecte la cara. Las lesiones pueden o no ser pruriginosas. Durante el tiempo en el que están saliendo puede producirse picor al aplicar cremas hidratantes habituales, y si bien el sol mejoraría las lesiones, se desaconseja tomarlo por la posibilidad de inducir manchas en las zonas donde había placas de rosada (hiperpigmentación postinflamatoria). Las placas continúan saliendo durante 10 —15 días y de un modo espontáneo, sin tratamiento, comienzan a desdibujarse hasta que desaparecen. El problema es que la evolución total puede ser muy lenta, durando todo el proceso global hasta 9 semanas (hay quien la llama la enfermedad de los 40 días).
Existen otras formas de la enfermedad algo más infrecuentes:
Presencia de más de un medallón o ausencia de una lesión inicial predominante.
Formas purpúricas, donde el color es más violáceo y llamativo, con aspecto de pequeñas zonas de sangre.
Rosada invertida, porque las lesiones en vez de extenderse por el tronco y un poquito por los miembros, afectan fundamentalmente a los pliegues inguinal y axilar.
En la actualidad, para detectar esta enfermedad, no existe ningún test específico en sangre, aunque es cierto que como casi todas las lesiones de la piel, la histopatología (el estudio por el microscopio) permite su acercamiento diagnóstico. En realidad los dermatólogos pueden diagnosticarla nada más verla, por lo que casi nunca es necesario una confirmación histológica. Aunque es una enfermedad muy frecuente, también es verdad que otros médicos no entrenados en el diagnóstico de enfermedades cutáneas, pueden pasarla por alto o confundirla con otras patologías más familiares como la urticaria.
Como hemos comentado, ésta es una enfermedad que se iría con el tiempo y sin tratamiento alguno. Lo que ocurre es que con frecuencia el picor está presente y es muy molesto, por lo que suelen usarse antihistamínicos y en ocasiones corticoesteroides de muy baja potencia durante pocos días para controlar los síntomas. A veces la enfermedad es muy aparatosa, con lesiones muy numerosas, grandes y de color llamativo, con picor muy molesto. En estos casos, y sin que se conozca su mecanismo de acción, algún grupo de dermatólogos ha comunicado el beneficio de usar un determinado antibiótico, porque acorta el tiempo de evolución.
Live in Blogs
Blog Bellezza
Butaca Diez
City Guides Blog
Cyfuss
Que Cocino
Solo Libros Blog
Apuntes para vagos
Blog Boda
Urubamba
