Mascarillas Caseras para Cuidar tu Piel


By alyc_ - Posted on 24 Enero 2008

Las mascarillas son una cura extra de belleza para nuestra piel. Las mascarillas son indispensables para lucir un cutis perfecto, son un excelente tratamiento de belleza, que su principal objetivo es contribuir a prolongar y mantener la juventud y el buen estado de la piel. El rostro recupera así se firmeza, descansa los rasgos y las arrugas se atenúan.

MASCARILLA DE LEVADURA DE CERVEZA:

La levadura de cerveza es rica en vitaminas B y H, potasio, fósforo y calcio, es recomendable tanto como para uso externo como interno. Esta mascarilla de levadura de cerveza limpia, nutre y normaliza la piel, se puede encontrar en cualquier herbolario o tienda de dietética. Es ideal para las pieles secas, deshidratadas y cansadas.

Esta mascarilla, atenúa las arrugas existentes, aporta luminosidad al cutis, y aumenta el nivel de hidratación de las capas superiores de la epidermis.
También es un regenerador celular.

La preparación de la mascarilla de levadura de cerveza:

Ponemos en un recipiente una cucharada de levadura de cerveza en escamas. Añadimos dos yemas de huevo y dos cucharaditas de miel ligera. Posteriormente añadimos media cucharadita de vinagre de sidra y dos cucharaditas de nata agria.

Lo batimos todo, si se prefiere se puede utilizar una batidora eléctrica. Si el resultado queda muy espeso, podemos añadir un chorrito de leche entera.

Aplícate la mascarilla y déjala sobre tu rostro durante unos veinte o veinticinco minutos. Una vez pasados estos minutos, retiramos la mascarilla y a continuación nos aplicamos una crema que tengamos normalmente en casa.

Esta mascarilla se puede utilizar una vez a la semana. Y así día a día podrás ir notando la mejoría de tu piel.

MASCARILLA DE CLARA DE HUEVO:

La mascarilla de clara de huevo te dejará una piel preciosa y en perfectas condiciones.
Esta fórmula es fácil, sencilla y económica, y puede aplicarse sobre una piel seca, ajada, con falta de vitalidad y brillo natural.

Contribuye a reafirmar la piel, le aporta elasticidad y tonicidad, tiene acción preventiva contra el envejecimiento cutáneo y un efecto lifting, que suaviza las arrugas.

Batimos una clara a punto de nieve, y cuando esté lista añadimos una cucharadita de miel. Incorporamos a la mezcla unas veinte gotas de aceite de almendras y se remueve todo muy, muy bien. Lo aplicamos en el rostro y en el cuello durante unos veinte o veinticinco minutos, esto resultará muy beneficioso para tu piel. Pasado este tiempo, la retiramos como cualquier otra mascarilla; agua y más agua hasta que quede totalmente eliminada.
Lo ideal es aplicarse esta mascarilla una vez por semana, y dile adiós a las arrugas.

MASCARILLA DE QUESO FRESCO:

Esta mascarilla está indicada para pieles con exceso de grasa. Ayuda a limpiar los poros de la piel y a relajarla.

Ponemos en un recipiente una porción de queso fresco desnatado, el zumo de medio limón, una cucharada de leche desnatada y una cucharada de miel. Batimos la mezcla con la batidora y aplicamos el resultado sobre la piel perfectamente limpia. Dejamos actuar el preparado durante unos quince- veinte minutos aproximadamente y lo retiramos con agua fresca.